La alegría de la infancia

M. Àngels Termes, editorial del núm. 17 de Galilea.153 «Niñas y niños»

En esta revista nos hemos centrado en los niños y niñas como sujetos de la transmisión de la fe y de la participación en la liturgia.

Sí, la alegría que los niños y niñas viven y la que comunican a los demás. Lo digo por experiencia. Los nietos alegraron en gran manera los años de enfermedad de mi madre, y bastante tiempo después fueron los biznietos quienes lo hicieron con los de vejez de mi padre. Y a mí, ahora, los nietos de mis hermanas y amigas, los gemelos que viven en mí mismo rellano y los pequeños que vienen a la parroquia –aunque sean pocos– me aportan grandes pinceladas de alegría.

Por ello duelen mucho más las situaciones de violencia, de guerra, de migración, de abusos sexuales, de ambiente familiar desestructurado… que roban la alegría de los niños y niñas y los abocan al miedo, la tristeza, la desesperación, la vulnerabilidad, la rabia, la violencia.

En este número de Galilea.153 nos acercamos a la infancia vulnerable con el artículo de Raquel Ríos desde Cáritas de Mallorca. Es un tema que requeriría mucho más espacio y mucha más atención.

Dar voz a la infancia

Así mismo, hemos querido darles voz a través de Lluc Aragón, que tiene 11 años, entrevistado por Mercè Solé. Y también remarcar su papel de evangelizadores de los otros niños con el artículo de Sara Herrero sobre el MIJAC.

De la transmisión de la fe en el ámbito doméstico trata el artículo de Anna-Bel Carbonell. Y de la presencia de distintas confesiones en los colegios y cómo afrontarla nos habla Oriol Batlle.

En el ámbito litúrgico Jaume Fontbona nos explica la excepción que representa en la praxis eclesial el bautismo de los niños y Pedro Manuel Merino nos comenta las misas con niños.

Manolo Juárez, con la oración que ha preparado, nos invita a pedir volver a ser niños, pedir sus cualidades que nos pueden ayudar en el camino de la fe.

Finalmente, en la contraportada, el obispo Antoni Vadell hace suyas las palabras de Jesús –«Dejad que los niños se acerquen a mí»– y desde su experiencia nos explica qué podemos aprender de ellos.

Y como en todos los números no faltan las páginas del tiempo litúrgico y las lecturas de los domingos, concretamente los primeros del tiempo ordinario y los de Cuaresma más el Domingo de Ramos. Y las tres «pastillas» litúrgicas de la página «En pocas palabras», en este caso sobre el ofertorio.
Ojalá en nuestras comunidades cristianas sepamos acoger a los niños y niñas y transmitirles la fe que nos da vida. ¡Su alegría también nos dará vida!

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