Escuchemos a los jóvenes

(M. Àngels Termes, editorial núm. 3) Este número de Galilea.153 coincide en el tiempo con la celebración del sínodo de obispos en Roma durante el mes de octubre sobre el tema «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional».
En estas páginas también abordamos el tema de los jóvenes, aunque solo con breves pinceladas, sin alcanzar ni mucho menos todo lo que da de sí. Porque está muy bien que los obispos reflexionen sobre los jóvenes, pero nosotros y nosotras, en el ámbito de cada una de nuestras pequeñas comunidades también debemos hacerlo.
Entre las pinceladas encontraréis –en la viñeta de la página anterior– las dificultades perennes de entendimiento entre jóvenes y mayores. El testimonio de jóvenes que son voluntarios, tanto en el ámbito civil como eclesial. Reflexión sobre el acompañamiento en la fe y emocional de jóvenes. El apunte de cómo la precariedad laboral y dificultades familiares afectan a nuestra juventud. Celebraciones litúrgicas donde los jóvenes se encuentran a gusto. Una crónica del trabajo previo al sínodo: el documento preparatorio y el cuestionario dirigido a los jóvenes. Ideas para iniciar el diálogo sobre cómo acercar la liturgia a los jóvenes y cómo encontrar nuevos lenguajes para conectar con ellos.
Solo cuatro pinceladas para ayudar a la reflexión individual e iniciar el tema en nuestras comunidades.
Al leer los artículos que tenéis en las manos, a mí –que hace unos años que dejé de ser joven– se me ocurre que lo que necesitamos, sobre todo, es una actitud profunda de escucha a los jóvenes. Y me pregunto cómo trasladar a todos los ámbitos –no solo a las publicaciones– la proporción de 80 a 20 que propone Xiskya. 80 de atención a los intereses de los jóvenes y 20 de información nuestra.
Tal vez los jóvenes que tenemos cerca están muy alejados de la fe y quisiéramos llenarlos de argumentos. Y no. Es necesaria una escucha atenta y profunda –aunque a veces nos cueste entenderlos– de su vida y de sus inquietudes y decir muy poco. ¡Dios ya encontrará caminos para hablarles!

En este número tanto la sección «En el año litúrgico» como «Las lecturas del domingo» incluyen tres meses (septiembre-octubre-noviembre), para dar unidad al final del tiempo ordinario. El próximo número las dedicaremos a los tiempos fuertes de Adviento y Navidad, que transcurren durante el mes de diciembre y principios de enero.

 

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