Algo nuevo está naciendo

Del 5 al 7 de julio se celebra el III Seminario de Ecología Integral de la CEE a Madrid.

Estamos en primavera (tiempo en el cual este artículo se ha escrito). El olor y la fragancia de las flores, lo mejor de nuestros campos está naciendo, a veces con la dificultad de la contaminación, con el desafío del urbanismo, del consumo desaforado. Con todo, la creación se va abriendo paso. El papa Francisco, a través de Laudato si’, nos interpela para dialogar sobre el futuro del planeta. Esta llamada viene a expresar la necesidad de trabajar por una nueva cultura ecológica. Un compromiso de toda la sociedad y de modo particular para la comunidad cristiana. Por ello, se están poniendo en marcha diversas iniciativas que hagan realidad una auténtica conversión ecológica.

Conversión necesaria

Tal conversión debe ser la respuesta de la fe al drama que sufre hoy el medio ambiente y que tiene su raíz en el corazón ambicioso del ser humano. Una respuesta que supone una revisión antropológica de lo que somos y de lo que hacemos. Una ecología integral que no solo contempla la naturaleza, también una ecología humana en la que se incluyen los contextos sociales y laborales, los espacios urbanos, las condiciones de dignidad de las personas.

La Conferencia Episcopal Española inició hace varios años, aunque de modo incipiente y modesto, algunas iniciativas que ayudaran a tomar conciencia de la necesidad de comprometerse en la búsqueda de una ecología integral. El camino recorrido lo hemos realizado junto a Justicia y Paz, CONFER, Manos Unidas, Cáritas, REDES (ONGs para el desarrollo). Juntos para abrir camino hacia una mayor sensibilidad en la conversión ecológica. Con este espíritu se han organizado tres seminarios (el último este año, del 5 al 7 de julio en Madrid).

El objetivo principal del seminario es conocer y analizar las experiencias que ya se están dando en las parroquias. También en el tiempo libre educativo, en las iniciativas de reciclaje que están abriéndose paso (es el caso de «moda re-», de Cáritas), poniendo el acento en grupos de excluidos que colaboran en la trasformación de la ropa al paso que se integran en la vida laboral.

Dimensiones de la conversión

Y hay dos dimensiones que parecen fundamentales, a las que hay que cuidar. Por una parte, unir nuestras fuerzas al resto de la sociedad que ha entendido la necesidad de cambiar estilos de vida, de producción y de consumo, junto a la necesidad de abordar los problemas ecológicos que afectan a los pobres. Y por otra, para nosotros, los cristianos, como bien subraya Laudato si’, cuidar la espiritualidad que une en estrecha relación la fe procesada, la fe celebrada y la fe vivida.