Una mujer que camina

(M. Àngels Termes, editorial núm. 6)

A menudo, mirando el telediario, pienso en la suerte que he tenido al nacer en el siglo XX y en un país occidental. Porque las noticias de la situación de la mujer en muchos países en estos momentos, sencillamente, estremecen. Y también, por poca historia que se sepa, ves que tiempo atrás aquí también pasaba más o menos lo mismo.
Si miro a mi familia, y solo desde el punto de vista de la cultura, observo la evolución:

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La Eucaristía, misterio de comunión

(Joan-Enric Vives, arzobispo-obispo de Urgel) Muchas veces cuando empiezo la celebración eucarística en una parroquia de mi diócesis, y especialmente en las pequeñas parroquias del Pirineo, siempre les ofrezco un breve pensamiento para que se percaten de que aquella celebración que cada domingo alimenta y celebra nuestra fe, en la que podría parecer que somos pocos y que estamos aislados, de hecho nos une con toda nuestra diócesis, y nos une a la Iglesia universal, la de la tierra y la del cielo, para hacer realidad nuestra comunión de hijos con Dios, y entre nosotros. Es un misterio de presencias y de comunión muy bonito, si conseguimos vivirlo, ayudados de la imaginación activa que es la oración, como enseña el obispo y teólogo Teodoro de Mopsuestia (350-428): «Nos hemos de representar interiormente, con la imaginación, que estamos en el cielo». En este mismo momento, en este domingo –les digo–, todos los cristianos del mundo nos estamos reuniendo para celebrar con gozo el domingo, el día de la Resurrección. Sea en una gran catedral de Europa, o en una residencia de ancianos de América, en una pobre iglesia rural de África, en un centro penitenciario de Australia o en un modesto local de Asia… somos la Iglesia santa, que alaba a su Señor porque ha resucitado y le envía el Espíritu Santo.
La Eucaristía dominical es el don más grande que nos ha hecho el Señor. Uno puede regalar cosas, o parte de su tiempo o de su vida… pero no hay amor más grande que el que da todo lo que uno es y tiene y puede. Y esto hizo el Señor en la última cena, se nos dio como alimento de vida eterna. Por el sacramento de su Cuerpo y de su Sangre nos hace uno con él, como un cuerpo que está unido a su Cabeza que lo vivifica y santifica.
Estamos llamados a vivir y a ayudar a vivir esta comunión misteriosa con toda la Iglesia diocesana, las parroquias y todo el Pueblo de Dios. Todos unidos por un mismo altar y escuchando la misma Palabra de Dios, unidos por un mismo sucesor de los apóstoles, el obispo, con su presbiterio. Sentimos en nuestro interior que la Iglesia universal está con nosotros y nosotros con ella, presididos por el servicio del Papa, sucesor de Pedro, garante de la unidad. Con todos los hermanos del mundo, con sus oraciones y sacrificios, servicios y dificultades. Y abrimos la comunión a la Iglesia celestial, porque todos los santos y santas de Dios, con María, la Madre del Señor la primera, nos acogen y vienen a alabar al Padre, por Cristo, en el Espíritu Santo. Toda la santa Iglesia se reúne en nuestra humilde celebración que es «el cielo en la tierra», comunión con la liturgia celestial.

Comunicación es participación

(Maria-Josep Hernàndez) Un instrumento imprescindible para favorecer la participación es la comunicación. Favorecer que lo que hacemos en la parroquia pueda ser conocido, tanto por nuestra comunidad como por el entorno.
Demos prioridad a la comunicación interna: incluso en una pequeña parroquia, puede ocurrir que los distintos grupos no estén al corriente de las actividades de los demás. Podemos utilizar todos los medios posibles: la hoja parroquial, pequeños carteles de una actividad, programas de mano de actividades y servicios, correo electrónico (si tenemos base de datos de las personas activas en la parroquia). Es ideal tener una página web. Aunque sea sencilla, es muy recomendable. Y con todo esto, está bien que toda comunicación permita interactuar, poniendo claramente de quien y dónde podemos obtener más información: un teléfono, un lugar donde dirigirnos y horario de atención.
En lo que se refiere a la comunicación externa, también es importante. En nuestro pueblo, barrio o ciudad seguro que hay radio y prensa local. En el caso de Barcelona, hay publicaciones de barrio y medios de comunicación de distrito. Contactemos con ellos y facilitémosles, por correo electrónico, la información que creamos que podrán difundir. Si tienen página web que recoge noticias, acompañemos el escrito con una fotografía. En el texto, seamos breves y que se nos entienda bien. Pensemos que los medios locales suelen hacerse eco de la información de las parroquias… si estas se la hacen llegar.
Seguramente también hacemos actividades que los grandes medios pueden publicar. A veces una experiencia positiva es bueno compartirla, pero a menudo pensamos que no nos harán caso. ¡Pero no tiene porqué ser así! Pondré un ejemplo: cuando el comedor social de mi parroquia cumplió un año, decidimos dar a conocer la experiencia. Hicimos un pequeño comunicado de prensa, y lo mandamos a diversos medios, también de ámbito nacional. Contra el pronóstico de algunos –«solo se fijan en la Iglesia para hablar de lo que está mal»– muchos dieron la noticia, prensa y medios audiovisuales. Esto sirvió para conseguir más apoyos para el comedor y para compartir una experiencia positiva en un contexto tan duro como el de la crisis económica.
Acabaré con dos recomendaciones. La primera es elegir a una sola persona que canalice la información (sea interna o externa). Esto es positivo para evitar informaciones contradictorias y para que todo el mundo sepa a quién dirigirse para difundir o ampliar una información. Y la segunda recomendación es ir con mucho cuidado con las redes sociales: Facebook, Twitter… Hay que abrir una página si realmente se puede atender y estar pendientes de ella día a día. Si no, mejor otras opciones, o difundir en Facebook a través de los perfiles individuales de las personas implicadas.
En un mundo cada vez más interconectado, ¡no menospreciemos el papel y la importancia de comunicar!

Montserrat Salgado, en un equipo de liturgia

(Mercè Solé, entrevista / Marta Pons, vídeo) Con Montserrat Salgado, enfermera recientemente jubilada, nos conocimos hace un año, cuando el CPL concedió a la parroquia de Santa Eulalia de Vilapicina, y a su equipo de liturgia, el IV Memorial Pere Tena de Pastoral Litúrgica. Ella es precisamente la coordinadora de este equipo de liturgia, que representa bien el trabajo de tantos equipos que cada domingo velan por la calidad de las celebraciones litúrgicas y para que todas las personas que participan en ellas puedan vivirlas con plenitud desde sus circunstancias.
Montserrat nos recibe un día de cada día en su parroquia, cuando faltan pocos minutos para que dé comienzo la misa. Es una parroquia que está situada en un punto donde confluyen muchos caminos. Por eso las Eucaristías, incluso las diarias, suelen contar con un numeroso grupo de hombres y mujeres.

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Alabanza y amén

(M. Àngels Termes, editorial núm. 5) El Concilio Vaticano II ha sido fundamental en mi vida, hasta el punto que no sé si sin este acontecimiento hubiera aceptado la fe que me transmitieron mis padres.

Y uno de los aspectos que más me han influido es lo que dice la constitución sobre liturgia: «Los pastores de almas deben vigilar para que los fieles participen en la liturgia consciente, activa y fructuosamente».

En este número explicamos qué significa participar, tratamos de la participación de los pobres, los enfermos, los niños, de cómo la comunicación es también participación y de cómo ampliar nuestro horizonte a la Iglesia universal y celestial.

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El aprendizaje del silencio

(Dolores Aleixandre) El itinerario vital de Elías aparece marcado por dos montes: el Carmelo y el Horeb (Sinaí). En el monte Carmelo Elías se relaciona con el Dios del triunfo y del poder que parece amoldarse a sus deseos y le lleva a desafiar a los sacerdotes de los dioses paganos, a acabar con ellos y a resultar triunfante en el conflicto (1 Reyes 18).

Sin embargo, tiene que huir después adentrándose en el desierto y allí va a vivir una experiencia de tanto desfallecimiento y desesperanza que llega a desear la muerte. El desierto fue para Elías lugar de desesperación, de debilidad y de conversión y ese contacto con sus límites le devuelve su verdadera identidad y le hace posible conocer a un Dios que se comunica con él de otro modo. Continuar leyendo «El aprendizaje del silencio»

Educar en el silencio

(Marta Digón e Hilario Ibáñez) Cada día se percibe más la necesidad de silencio. Va cayendo, poco a poco, la percepción del silencio como inacción y pérdida de tiempo, y se empieza a sentir ese deseo profundo de detenerse, de mirar qué pasa y qué me pasa. A veces sucede que el exceso de ruido externo no es otra cosa que la ocultación del atronador sonido del silencio, que como deseo nace de la profundidad que somos. Continuar leyendo «Educar en el silencio»

Rosaura Rodrigo, el silencio habitado

(Entrevista: Mercè Solé, Vídeo: Marta Pons) El milenario monasterio de Sant Ponç, en Corbera de Llobregat acoge nuestro encuentro con Rosaura, recién llegada de Touggourt, en el desierto de Argelia, donde vivía con su comunidad de hermanitas de Jesús. En breve se incorporará a otra comunidad, en Francia. Continuar leyendo «Rosaura Rodrigo, el silencio habitado»

El otoño nos invita al silencio

(M. Àngels Termes, editorial núm. 4)  Después del todo el ruido y el ajetreo del verano, el otoño, con la naturaleza que poco a poco se va despojando y con las noches cada vez más largas, nos invita al silencio.

Aunque nuestra sociedad quiera marginar al silencio y aunque ya antes de diciembre llenará nuestras calles de luces para ahuyentar la oscuridad y de grandes altavoces que no nos lo dejarán saborear, estas páginas quieren ser una invitación a reencontrarlo. Continuar leyendo «El otoño nos invita al silencio»

Maria Guarch: «Evangelizar es pensar en los demás, no en ti mismo»

Nos encontramos con Maria delante del centro parroquial de la Sagrera, en Barcelona, bajo un sol de justicia y con música de fondo de unas cotorras con ganas de marcha.
Maria Guarch tiene 28 años y es vecina de la Sagrera, un barrio de Barcelona con un rico tejido asociativo, donde parroquia y entidades comparten espacios con buena convivencia. Ha sido monitora de educación en el tiempo libre durante muchos años. Es miembro de la JOC (Juventud Obrera Cristiana). Estudió filología y trabaja en el Centre de Pastoral Litúrgica como correctora.
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