La parroquia, vida para las personas enfermas (foto)

Envíanos la foto que muestre el compromiso de la parroquia o la comunidad con las personas enfermas.

El próximo número de Galilea.153, enero-febrero, lo dedicamos a la vida parroquial. Hemos querido fijarnos en la atención sacramental y de ayuda en la vida diaria que dedican a las personas enfermas. Este carisma siempre ha caracterizado a las comunidades cristianas y ha sido motivo para el nacimiento de hermandades y congregaciones católicas.

La sección “Cuidar a los más frágiles” de la revista, la destinamos a publicar las fotografías que nos envíen por Instagram y Facebook, así como por correo electrónico a matermes@cpl.es.

Será una galería que muestre el compromiso con el amor al prójimo.

En la entrada de Instagram tienen que poner los hashtags #Galilea153parroquia #Galilea153comunidad y menciónanos @CPLeditorial en el texto. Por Facebook la entrada la tienen que hacer en nuestro muro del Centre de Pastoral Litúrgica.

Envíenos la foto y el texto antes del 10 de diciembre (2019).

En català #Galilea153parroquia #Galilea153comunitat

En galego #Galilea153parroquia #Galilea153comunidade

Euskaraz #Galilea153parrokia #Galilea153komunitatea

Venid y lo veréis

Las comunidades de fe y luz somos comunidades de participación y accesibilidad.

Ana Berástegui Pedro-Viejo y Jorge Úbeda Gómez, Fe y Luz

Fe y luz es un movimiento de comunidades cristianas de encuentro que ponen en su centro a las personas con discapacidad intelectual, uno de los grupos de personas más maltratados, excluidos e invisibilizados a lo largo de toda la historia, las diversas culturas y, también, las religiones.

Acogida e inclusión

Es difícil de explicar lo que supone vivir en comunidad con estas personas, por eso os invitamos a conocernos: venid y lo veréis. Si venís a vernos un día, veréis que las personas con discapacidad intelectual, como todas las personas, necesitan estar con otros, pertenecer a algo y ser acogidos. Dar a estas personas la oportunidad de relacionarse y participar, de ser escuchadas, comprendidas y acogidas hace emerger sus capacidades, sus virtudes y su alegría. Así, veréis que somos comunidades de acogida e inclusión. Si seguís un poco más, veréis que las personas con discapacidad nos necesitan, pero nosotros también los necesitamos a ellos.

Ellos nos colocan, a los supuestamente normales, delante de nuestra propia fragilidad, de nuestra dependencia y de nuestra necesidad con sus gozos y sus sombras; y se convierten en un camino de encuentro con lo más profundo, desnudo y hermoso de nosotros mismos y de la naturaleza humana. No se tratará ya de superar la discapacidad sino de compartirla, de experimentarla como algo que nos une y de acogerla. Así, veréis que somos comunidades de reconocimiento y aceptación. Si echáis a andar con nosotros, veréis que la persona con discapacidad intelectual tiene la necesidad y la capacidad de desarrollar una vida espiritual plena, independientemente de sus dificultades.

Participación y accesibilidad

Pero para desarrollar esta espiritualidad necesita que la reconozcamos como sujeto de una relación con Dios que le ama, le llama y busca su compañía, y que desarrollemos las oportunidades, los apoyos y los escenarios en los que desplegar esta vida espiritual en el seno de sus comunidades y sus iglesias. Así, las comunidades de fe y luz somos comunidades de participación y accesibilidad. Si os quedáis con nosotros veréis, finalmente, lo que estaba desde el principio: un descubrimiento que nos convierte en comunidades proféticas. Veréis que las personas con discapacidad son hijos queridos de Dios, creados a su imagen y semejanza, que nos conducen hacia Él y nos revelan el rostro de un Dios que, de una manera misteriosa, también tiene discapacidad. www.feyluz.org

Cuando el Padre nos invita

Entrevista de M. Àngels Termes para Galilea.153 núm. 10 «Iglesia (dis) capacitada». Fotografías: Antoni M. C. Canal, Mataró

Nos hallamos en Mataró, en el piso donde vive la familia Tuneu Recasens: Miquel e Immaculada, con Marc, su hijo.

Marc tiene ganas de iniciar la conversación

Me llamo Marc Tuneu Recasens, de 43 años. Tengo un 53% de incapacidad intelectual. Parece ser que por el síndrome de Usher, igual que mi madre, pero con manifestaciones distintas.
Fui al colegio y a los 10 años ya iba y volvía solo a pie. También he hecho catequesis, hasta la confirmación a los 17 años. Después grupos de posconfirmación, Iglesia joven… He jugado a fútbol y baloncesto, voy al gimnasio y desde 1996 participo en la colla castellera de los Capgrossos, de Mataró.
Trabajo en el Centro Especial de Ocupación (CEO) de la Fundación Maresme. He hecho de carpintero, de jardinero, de pintor, he montado muebles… ahora trabajo de mantenimiento, recorro los centros que tiene la fundación y arreglo lo que sea preciso: internet, ordenador, pasar cables, tuberías, lavadoras…

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Mirar hacia atrás y hacia delante

M. Àngels Termes, editorial del núm. 10 de Galilea.153 «Iglesia (dis) capacitada».

Es conveniente mirar hacia atrás para ver cómo se ha avanzado en la integración de las personas con discapacidades sensoriales o de movilidad. Avances médicos, fisioterapéuticos, tecnológicos y mecánicos, y también la eliminación de barreras arquitectónicas, han ayudado a esta integración. Personajes públicos como Stephen Hawking o deportistas conocidos, que después de accidentes invalidantes han demostrado que es posible esta integración, han colaborado a ello.

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Acogemos porque somos miembros

Artículo de Josetxo Vera, sacerdote de Pamplona y periodista

En los últimos años se ha desplegado ante nosotros un nuevo mundo, un mundo digital. Algunos han creído que era solo para los jóvenes o para las empresas o para los negocios. No es así. El mundo digital es un mundo para todos. En él viven y se relacionan, trabajan y se enamoran, se forman y se entretienen miles de millones de personas. Todos los días. Cada día.

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Acoger

Artículo de M. Victòria Molins, stj

«Acoger», una palabra clave que me cambió la vida hace ya muchos años.
Es verdad que la palabra puede tener distintos significados sinónimos desde el de abrir nuestro hogar o nuestros brazos a alguien, hasta aceptar o admitir una idea o un consejo de otro. Pero la palabra se me hizo más evidente cuando conocí de muy cerca la pobreza y la marginación.

Y hago referencia, especialmente, al primero de los verbos que el papa Francisco utiliza cuando habla de la Iglesia en salida: «acoger, proteger, promover e integrar» (Fórum Social Mundial de las Migraciones que se celebró en México, el 5-XI-2018, recordando Evangelii Gaudium 24).

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Crear vínculos, acogernos mutuamente

Con Teresa Piella, Maria Arrese y Corneliu Petras hablamos del Espacio Rosalía Rentu y su papel en la acogida en el barrio del Raval (Barcelona)

Desde hace siete años, cada noche, haga frío o calor, sea Nochebuena o cualquier verbena, un grupo de personas voluntarias se encuentran en el barrio del Raval de Barcelona, en el Espacio Rosalía Rendu, hacen una pequeña lectura y reflexión en común, y salen de dos en dos para encontrarse con las personas que duermen en la calle.

Estos encuentros, que poco a poco generan relaciones más o menos estables entre las personas, están desprovistos de efectos prácticos: no pretenden resolver la situación de las personas sin techo ni facilitarles todo lo que a veces nos parece una necesidad perentoria. Quieren, sencillamente, crear vínculos, unos vínculos que después pueden facilitar el acceso a los recursos que hagan falta, pero que de entrada son, sencillamente, un reconocimiento mutuo y una aproximación entre personas.

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En la piel del otro

M. Àngels Termes, directora de la revista Galilea.153: editorial del núm. 9 – septiembre-octubre 2019

Cuando me disponía a escribir estas líneas me vino a la mente este fragmento de la carta a los Filipenses:

Cristo Jesús, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; al contrario, se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo, hecho semejante a los hombres.

(Filipenses 2,6-7)

En los momentos que lo leo, o lo escucho o lo rezo me impresiona el anonadamiento de Cristo. Él realmente acepta nuestra condición y se pone en nuestra piel. Creo que la acogida del otro es esto, ponerse en su piel. Partir de su realidad, no de lo que yo proyecto en el otro, o me imagino del otro. Y ahora que volvemos de las vacaciones, y estamos descansados, es un buen momento para detenernos y pensar concretamente cómo va nuestra acogida del otro:

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Ecología y ejercicios espirituales

Experiencia hecha en la Cueva de Manresa en clave ecológica

Llorenç Puig, jesuita

La Laudato si’ ha sido un gran impulso en la toma de conciencia de los católicos de la necesidad del cuidado de la creación y de nuestro entorno.

Pero la fuerza y la ambición del mensaje del Papa va más allá: él habla, en todo un apartado de la encíclica, de «conversión ecológica»: «Debemos hacer la experiencia de una conversión, de un cambio del corazón» (Laudato si’ 218).

En este artículo presentamos la experiencia hecha en la Cueva de Manresa de unos Ejercicios Espirituales en clave ecológica. La fórmula es muy simple: unos Ejercicios Espirituales de ocho días siguiendo el esquema ignaciano, pero introduciendo elementos sobre la creación, la naturaleza, nuestro ser-en-el-mundo, nuestra relación con ella, con los demás y con Dios… y todo ello trabajando sobre todo los aspectos contemplativos y vivenciales, más que los puramente cognitivos.

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Algo nuevo está naciendo

Del 5 al 7 de julio se celebra el III Seminario de Ecología Integral de la CEE a Madrid.

Estamos en primavera (tiempo en el cual este artículo se ha escrito). El olor y la fragancia de las flores, lo mejor de nuestros campos está naciendo, a veces con la dificultad de la contaminación, con el desafío del urbanismo, del consumo desaforado. Con todo, la creación se va abriendo paso. El papa Francisco, a través de Laudato si’, nos interpela para dialogar sobre el futuro del planeta. Esta llamada viene a expresar la necesidad de trabajar por una nueva cultura ecológica. Un compromiso de toda la sociedad y de modo particular para la comunidad cristiana. Por ello, se están poniendo en marcha diversas iniciativas que hagan realidad una auténtica conversión ecológica.

Conversión necesaria

Tal conversión debe ser la respuesta de la fe al drama que sufre hoy el medio ambiente y que tiene su raíz en el corazón ambicioso del ser humano. Una respuesta que supone una revisión antropológica de lo que somos y de lo que hacemos. Una ecología integral que no solo contempla la naturaleza, también una ecología humana en la que se incluyen los contextos sociales y laborales, los espacios urbanos, las condiciones de dignidad de las personas.

La Conferencia Episcopal Española inició hace varios años, aunque de modo incipiente y modesto, algunas iniciativas que ayudaran a tomar conciencia de la necesidad de comprometerse en la búsqueda de una ecología integral. El camino recorrido lo hemos realizado junto a Justicia y Paz, CONFER, Manos Unidas, Cáritas, REDES (ONGs para el desarrollo). Juntos para abrir camino hacia una mayor sensibilidad en la conversión ecológica. Con este espíritu se han organizado tres seminarios (el último este año, del 5 al 7 de julio en Madrid).

El objetivo principal del seminario es conocer y analizar las experiencias que ya se están dando en las parroquias. También en el tiempo libre educativo, en las iniciativas de reciclaje que están abriéndose paso (es el caso de «moda re-», de Cáritas), poniendo el acento en grupos de excluidos que colaboran en la trasformación de la ropa al paso que se integran en la vida laboral.

Dimensiones de la conversión

Y hay dos dimensiones que parecen fundamentales, a las que hay que cuidar. Por una parte, unir nuestras fuerzas al resto de la sociedad que ha entendido la necesidad de cambiar estilos de vida, de producción y de consumo, junto a la necesidad de abordar los problemas ecológicos que afectan a los pobres. Y por otra, para nosotros, los cristianos, como bien subraya Laudato si’, cuidar la espiritualidad que une en estrecha relación la fe procesada, la fe celebrada y la fe vivida.