Salvador Cantó, «tomar decisiones desde la ética y la dignidad»

Salvadó Cantó, gerente de la empresa La Oca con sede en Mataró (Barcelona).

Entrevista de Mercè Solé, Viladecans

En un contexto marcado por la globalización y el poder y la avidez de las grandes corporaciones, y ahora también por las consecuencias del parón económico provocado por la pandemia del COVID19, los cristianos defendemos la dignidad del trabajo y el esfuerzo para frenar la emergencia climática. Las empresas, pues, están sometidas a tensiones contradictorias. Por eso hemos querido hablar con Salvador Cantó, copropietario de una empresa familiar de 130 años de antigüedad, cuya sede está en Mataró (Barcelona).

¿Tú formas parte de una comunidad cristiana desde joven?

Sí, comencé con un grupo de jóvenes y el consiliario que nos acompañaba fue una persona decisiva para mí, que me abrió una nueva perspectiva más integradora de todo lo que vivía, y que me ayudó a tener en cuenta muchas otras realidades además de la propia. Formar parte de un grupo de cristianos es una experiencia que repercute en la vida.

Tomar conciencia

¿Cuándo empezaste a trabajar?

Yo cursé estudios de administración y de gestión y me puse a trabajar en el departamento de exportaciones de una empresa textil de Mataró, que se llamaba Moltfort’s y que fabricaba calcetines. Aprendí mucho: sobre todo a tomar conciencia que si alguna vez desempeñaba un cargo directivo en una empresa no actuaría con la prepotencia y la falta de respeto hacia los trabajadores de aquella empresa, que terminó cerrando.

Cuando comencé a salir con Carme, que sería mi mujer, mi suegro me ofreció entrar en su empresa como administrativo. Es una fábrica de jabones –La Oca– que funciona desde hace ciento treinta años en Mataró. El abuelo de Carme, que trabajaba en la fábrica, la compró hace muchos años. Yo comencé como soldado raso, introduciendo datos en el ordenador, pasando facturas, y estuve abierto a realizar toda clase de trabajos que se presentaban en la fábrica, en el criterio de que hay que conocer a fondo el funcionamiento de la empresa, desde todos los ángulos. Con el tiempo, y como ni Carme ni ninguno de sus hermanos, tenían previsto dedicarse a ella, he acabado convirtiéndome en el gerente. Creo que esta experiencia adquirida es fundamental para estar en la dirección de la fábrica.

La exportación, pieza angular

¿La empresa lleva a término todo el proceso de fabricación de jabones?

Sí. Empezó fabricando pastillas de jabón para lavar la ropa, y ahora sigue en esta línea con detergentes en polvo y líquidos. Siempre ha estado en Mataró y siempre ha mantenido la voluntad de ser una empresa arraigada en la ciudad y de mantener un volumen que nos evitara endeudarnos por encima de nuestras posibilidades. Ahora trabajamos en ella unas treinta personas. Nos ocupamos de la fabricación, el envasado, la imagen y la distribución. Tal vez somos más conocidos en Chile, en Perú, en las Antillas o en la China que en España, porque exportamos buena parte de nuestros productos.

¿Cómo son las relaciones laborales?

Un par de semanas atrás se hizo una encuesta entre los trabajadores y los resultados han sido bastante satisfactorios. Una vez al año reúno a los trabajadores y les explico cómo va la empresa y cómo estamos económicamente, porque creo que tienen derecho a saberlo y porque siempre hay quien piensa que nos hacemos de oro. La manera de salir al paso de estas percepciones es dar un mínimo de información. Este año, además, hicimos una encuesta, que dirigió una persona ajena al negocio, para conocer cómo se sentían y recoger sus propuestas.

En realidad, y a diferencia de épocas pasadas, actualmente hay buen ambiente y la gente se siente implicada. Algunas personas han pedido hablar conmigo y yo trato de escucharlas en lo que puedo. Soy consciente de que hacemos trabajar a la gente con un punto de estrés, pero eso es imprescindible si queremos salir adelante en un momento tan competitivo.

¿Trabajáis en equipo?

Cuento con un equipo de confianza que nos hemos ido formando juntos y con el que trabajo muy a gusto. Este actuar en equipo se ha hecho en una cocción lenta, de ir cambiando el estilo de funcionamiento de la empresa, que hace años tenía algunos vicios, para acabar formando un equipo bastante joven y motivado. Para mí es importante no solo la cuenta de resultados, sino que la gente te salude por la calle, que se sienta bien tratada y que lo valore.

Ecología y ambiente

¿Cómo se vive en las industrias químicas lo relacionado con la ecología?

Evidentemente trabajamos el tema ambiental, porque creemos en él y porque forma parte de la supervivencia de la empresa. Hay que reconocer, sin embargo, que en el sector existe un cierto postureo. Algunos productos llevan etiqueta ecológica, pero en realidad tienen exactamente la misma composición que algunos de los que nosotros fabricamos. La etiqueta ecológica permite encarecer considerablemente los precios de venta.

Esta cuestión nos ha llevado a tomar decisiones desde la ética y la dignidad, porque algunos productos que aquí están muy restringidos, pueden utilizarse libremente en los países a los que exportamos. Decidimos no hacerlo, aunque no ganáramos tanto dinero. Algunos competidores nuestros no tienen tantos escrúpulos.

Reconozco que el proceso mismo de exportar ya es contaminante. Yo preferiría evitarme montar todos estos contenedores que van a América o a la China, que tienen un coste brutal, en dinero y en energía. Me gustaría más vender toda la producción en Mataró, pero ahora no es posible. Un 20-25 % la dedicamos a exportación y un 50 % la trabajamos en marcas blancas. Esto tiene la ventaja de que haces grandes producciones con una demanda asegurada, pero tu marca desaparece y el precio es más ajustado. Estamos trabajando también para utilizar envases reciclados. No solo porque responde a nuestra sensibilidad: también el mercado lo requiere.

Corresponsabilidad social

¿Dificultades?

El mercado es cruel y brutalmente competitivo. Somos una empresa mediana y considero que nos hemos movido y evolucionado bastante. Nuestro mayor cliente hace más de diez años que no nos permite incrementar precios, cuando nuestros proveedores los han ido subiendo. Las importaciones y exportaciones también son complicadas y tú dispones de recursos limitados. Por una parte no es solo que la competencia sea enorme, sino que los proveedores también se han ido fusionando y actúan como un monopolio.

¿Vuestros hijos cómo lo ven?

Nuestra empresa es familiar y existe un problema de continuidad, porque ninguno de mis hijos sigue este camino. Una hija es comadrona, otra es trabajadora social y mi hijo tiene una clara vocación de maestro. De hecho todos ellos han vivido que en su ambiente la empresa se ve como algo maléfico, como una muestra del capitalismo más feroz. Si cerráramos las puertas, sin embargo, además de dejar a los trabajadores en la calle, muchos de nuestros proveedores también se verían obligados a cerrar.

Quisiera hablar también de la corresponsabilidad social. Nosotros colaboramos con la Fundació Maresme, que es una asociación para personas con discapacidad. Realizan determinadas tareas de manipulación de nuestros productos. Seguramente si lo hiciéramos directamente nosotros nos saldría más a cuenta, pero valoramos mucho esta colaboración e incluso hemos contratado a alguna persona que nos han enviado y que los trabajadores también han acogido muy bien.

En tiempo de COVID-19

Esta entrevista se hizo justo antes de la crisis del coronavirus, muy pocas semanas atrás, aunque parece que se haya realizado en circunstancias muy diferentes de las actuales. Conscientes de ello, intentamos añadir a posteriori alguna otra pregunta sobre el tema, pero nos encontramos con algunos hechos que hablan por sí solos: Salvador y alguno de sus familiares estuvieron ingresados unos días por el virus (nada grave, ¡afortunadamente!) y la emergencia sanitaria llevó a la empresa a dedicarse preferentemente a la fabricación de uno de sus productos, un desinfectante.

De momento, el futuro se perfila entre la incertidumbre y la esperanza y es demasiado pronto para sacar conclusiones. En cualquier caso queda claro que la economía es indesligable de la vida y las necesidades de las personas.

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