Naturaleza y Dios

M. Àngels Termes, directora

Este número de Galilea.153 quiere ayudarnos a tomar más conciencia de la fragilidad de la naturaleza que hemos recibido de Dios.

A menudo oímos hablar de ecología, pero es una palabra técnica que cuesta traducir a nuestra vida. En cambio, si nos hablan de no echar a perder los recursos naturales o de gestionar correctamente nuestros residuos… ya vemos que nos afectan.

La naturaleza nos abre a Dios

Por poco dispuestos que estemos, las maravillas de la naturaleza nos conducen a Dios: la grandeza de las montañas, la inmensidad del mar, las maravillosas estructuras moleculares que vemos a través del microscopio o la grandiosidad del cielo nocturno, nos abren el corazón a una inmensa acción de gracias al Creador.


También elementos que nos ofrece la naturaleza, como el pan, el vino, el aceite, el agua… son signos que usa la liturgia para simbolizar el diálogo entre Dios y el hombre.
Algunos artículos de este número desarrollan este camino de la naturaleza hacia Dios.

Dios nos conduce a cuidar la naturaleza

Otros artículos tratan de cómo la fe en Dios nos compromete con la naturaleza.
En efecto, la ciencia nos habla, con datos objetivos, de los graves problemas ecológicos que tenemos: agotamiento de los recursos naturales, cambio climático, residuos no biodegradables que invaden la naturaleza… problemas que si no se afrontan conducen a verdaderas catástrofes.
El papa Francisco, con la encíclica Laudato si’, da un toque serio de atención. Va a la razón profunda de estos graves problemas: el egoísmo humano, tanto a nivel nacional, como empresarial, como individual… que hace tomar decisiones en beneficio propio sin tener en cuenta al otro. Entendiendo como otro el que vive a nuestro lado, el que vive en otro continente, el que vivirá dentro de cincuenta o quinientos años, como también el clima, el paisaje, la vida animal o vegetal, los recursos ecológicos… Si la fe en Dios es el motor de nuestra vida, esta respuesta egoísta no tiene sentido.

Conversión al Dios de Jesucristo

Por eso el Papa nos habla de conversión al Dios de Jesucristo, al Dios creador: una conversión ecológica global.
Y en este número encontraréis iniciativas que quieren responder en diferentes ámbitos. Respuesta que no podemos obviar, tanto a nivel personal como comunitario.

Para la reflexión personal y el diálogo en grupo

Respondiendo a la demanda que nos ha llegado, en algunas páginas de este número encontraréis preguntas para facilitar la reflexión. Agradezco mucho vuestras sugerencias.

Sumario Galilea.153 julio-agosto de 2019

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