¡Gracias, Padre!

(M. Àngels Termes, editorial núm. 2) «Te doy gracias, Padre… porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños» (Mateo 11,25).
Esta frase de Jesús, además de decirnos la razón por la cual da gracias al Padre, también nos proporciona una pista de cuál es la condición para ser personas agradecidas: ser pequeños.
Pequeños para agradecer todo lo bueno que nos da la vida. Como agradece la fe recibida Arnau, un joven bautizado la Vigilia Pascual de 2014, o encuentra motivos de agradecimiento Josep en la naturaleza.
Pequeños para enseñar a los hijos a «dar gracias», no por amabilidad o buena educación, sino como un valor profundo, como explica Anna-Bel en la última página.
Pequeños para que no nos dé vergüenza dar gracias, como le ocurre al personaje de la viñeta de la página opuesta.
Pequeños para saber agradecer en medio del dolor, como hace Jep, que sabe encontrar motivos de agradecimiento en una enfermedad dolorosa y paralizante, o Paquita cuando la muerte se ha llevado a su marido.
Los cristianos estamos llamados a agradecer constantemente. Nuestro encuentro dominical es una gran acción de gracias por Jesucristo. «La Eucaristía nos sitúa siempre ante un Dios que es la fuente de todo don y de toda gracia. Ante este Dios hay que responder con gratitud», nos explica Lino en su artículo.
Estos meses de julio y agosto, típicamente vacacionales, nos ofrecen una buena oportunidad para ejercer el agradecimiento, para reservar algún espacio de tiempo para repasar nuestra vida, para pintarla, con una mirada de agradecimiento. El cuadro que nos saldrá tendrá mucha más luz que antes, ¡seguro!
Nos ayudará el evangelio que escucharemos en la Eucaristía los domingos de agosto: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás. Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre» (Juan 6,35.58).
Sí, pequeños, para vivir el agradecimiento en la Eucaristía del domingo. Pequeños para vivir el agradecimiento en la cotidianidad.

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