Duelo migratorio

Silvia Magaña

Según el diccionario, el duelo se define como dolor, aflicción, expresión de los sentimientos que la muerte provoca. ¿Qué tiene que ver, pues, con la migración?

Emigrar provoca numerosas pérdidas que van más allá de una respuesta neurofisiológica a unos cambios intuidos como amenazas. El Dr. Joseba Achotegui define muy bien este duelo migratorio que él denomina «síndrome de Ulises». Y mi aportación, desde la experiencia personal, va en esta misma línea.

Toda migració comporta una pérdida

El sufrimiento del inmigrante antes, durante y después de su camino, evidencia que la migración empapa la totalidad de su vida: su conciencia, sus emociones, y también sus pensamientos y su postura ante la realidad que vive.

Los procesos de movilidad humana son siempre una pérdida o la muerte de algo, pero la migración es un factor de riesgo cuando el inmigrante es vulnerable, tanto en su lugar de procedencia como en la sociedad de acogida. Esta vulnerabilidad se manifiesta en cada trayectoria, en cada persona, en la forma cómo se percibe la propia vida, la identidad y en cómo se interactúa en cada contexto.

El duelo migratorio no significa que habrá que aceptar la muerte en algún momento. Se trata de un duelo parcial, de un combate entre dos realidades. Su país y todo lo que lo representa no desaparece. Se produce un ir y venir, una separación que nunca se acaba. Es un duelo vinculado a memorias y a recuerdos de etapas sensibles que siguen presentes, a pesar de quebrantos y distancias.

El duelo migratorio

El peregrino obligado se encuentra con demasiados cambios para los que nadie está preparado: la familia, la red social, la lengua, la forma de comunicarse, los valores, las costumbres, la religión, el estatus social… La nueva realidad se afronta sin contacto con el grupo de pertenencia y a menudo en una cultura hostil. ¿Con quién te identificarás?

El duelo migratorio tiene una dimensión colectiva, se convierte en una experiencia grupal en un entramado social de carencias.

Recuperar la voz del peregrino y su duelo, su universo de sentidos, valores y representaciones puede disminuir el sufrimiento, el conflicto, el dolor. Recuperar la voz de su duelo marca la diferencia entre una adaptación conflictiva y una adaptación apacible en el contexto de acogida.

Juan Carlos Trallero: Perder el miedo a la muerte

Durante más de quince años el Dr. Juan Carlos Trallero se ha dedicado a las curas paliativas y al acompañamiento de las personas que se encuentran al final de su vida.

Lo hace atendiendo y acompañando a los enfermos y a sus familias, lo hace presidiendo la Fundación Paliaclínic en colaboración con diversas instituciones sanitarias, lo hace ofreciendo formación al personal sanitario. Y lo hace sobre todo difundiendo que la muerte forma parte de la existencia y que aceptarla mejora extraordinariamente la calidad de vida de los enfermos y el proceso de duelo de los familiares.

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Duelo y duelos

M. Àngels Termes, editorial del núm. 16 de Galilea.153 «Duelo y esperanza»

El 2 de noviembre oramos por los fieles difuntos, para que Dios acoja su alma. ¡Y está muy bien que lo hagamos! Pero la muerte tiene otra cara: el duelo, el sentimiento doloroso de los que sufren la pérdida de un ser querido.

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Un jubileo para la tierra

5 años de la Laudato si´.

Grupo ecología y justicia, de Justicia y Paz

La pandemia de la Covid-19 ha puesto de relieve sobre todo la vulnerabilidad humana. Ante las ilusiones poshumanistas que prometen, incluso, un horizonte de inmortalidad, la pandemia ha evidenciado que, a pesar del progreso, nuestra fragilidad sigue siendo radical. Lejos de la omnipotencia del superhombre que pretende haber matado a Dios.

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Laura Mor: El confinamiento y la Iglesia

El confinamiento ha puesto a prueba a la Iglesia.

Mercè Solé, entrevista y fotos.

Durante los días de confinamiento la Iglesia se ha sentido perturbada: aparte de que la actividad pastoral se ha visto interrumpida, durante parte de la Cuaresma y hasta el final de la Pascua ha sido imposible celebrar de forma presencial la Eucaristía y, lo que es más grave, la llamada a acompañar con nuestra presencia las situaciones de sufrimiento se ha visto imposibilitada y, por lo tanto, hemos vivido la paradoja de que el bien común requería permanecer en casa, que es justo lo contrario de lo que nos salía del corazón. Esta mezcolanza de frustración y de duelo ha comportado que desde numerosos espacios eclesiales haya brotado una gran creatividad a la hora de vivir comunitariamente la fe, de acompañar personas, de celebrar, de hacer catequesis… Aunque toda esta tarea ha permanecido muy invisible, porque la institución ha perdido visibilidad.

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Hacernos preguntas después del confinamiento

La experiencia del confinamiento nos tiene que invitar a buscar respuestas después de pensarlas detenidamente.

M. Àngels Termes, editorial del núm. 15 de Galilea.153 «Puertas abiertas»

Con el título de esta revista queremos reflejar la voluntad de la Iglesia, a pesar de haber tenido cerrados los templos durante bastante tiempo, de permanecer abierta y ser acogedora durante el confinamiento en la pandemia del COVID-19.

Pero antes de llegar hasta aquí os explico cómo se ha gestado este número. Teníamos algunos temas posibles, pero nos pareció que los debíamos aparcar para reflexionar a raíz de la crisis provocada por el coronavirus.

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Memoria de una conversa

Cuánto nos queda aún para que todo nuestro ser, sentidos incluidos, «entre en el gozo del Señor»…

Dolores Aleixandre, Madrid

Pertenezco a la generación que vivió los primeros cambios del Vaticano II y que comenzaron por la liturgia: había que sacudirse las sandalias de tanto polvo de rituales arcanos y vestimentas extrañas. Había que desterrar también costumbres anquilosadas y nos pusimos a ello con entusiasmo.

Queríamos acercar la Eucaristía al Pueblo de Dios para que volviera a ser Pan roto y compartido que circulaba en la comunidad de hermanos y hermanas. No siempre supimos hacerlo con tino. Recuerdo celebraciones sin altar, sin mantel, sin ornamentos, sin velas, sin flores. Estábamos todos alrededor de una mesa con un plato y un vaso de la cocina, pan y vino normales y en alguna ocasión, hasta cenicero para que el celebrante pudiera fumar sin problemas.

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Marta Aymerich: escuchar desde dentro

«Lo que yo pretendo es invitar a experimentar la vida desde un sentido profundo. A través de los sentidos vividos desde dentro hacia fuera, para reconectarnos con nuestra verdadera naturaleza».

Entrevista de Mercè Solé, Viladecans

Acaba de salir el sol. Interior de la pequeña capilla de San Gabriel, en el Santuario del Miracle, en Lérida, en medio de una naturaleza espléndida. Oscuridad absoluta solo atravesada por algunas velas encendidas. El grupo permanece en silencio. Comienzan a escucharse algunos sonidos. El oído se despierta: agua, algunos guijarros, el sonido suave de instrumentos de madera poco convencionales, percusión. Pausadamente, sin buscar el volumen. Comienzan a añadirse resonancias, sin pretensiones de afinación, que se van armonizando, provenientes de nuestro instrumento natural: la voz. A lo largo de estos instantes, el oído y la percepción se han afilado. Se respira calma y paz.

Así conocí a Marta Aymerich, que es quien condujo esta sesión de estimulación del oído. Por casualidad. Yo ayudaba en la hospedería de la Casa de Espiritualidad del Miracle y los organizadores del curso Natura & Espiritualitat, de la Universidad de Gerona, me invitaron a asistir a esta sesión, que se hacía allí. La experiencia me impresionó profundamente, hasta el punto de pedir a Marta esta entrevista, a pesar de que, en una revista dedicada a la liturgia, tal vez tocaría hablar de la música de nuestras celebraciones, del canto convertido en oración y de tantos y tantos aspectos, aciertos y dificultades que son relevantes en nuestra forma de rezar en las diversas comunidades.

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Liturgia y sentidos

En este número de Galilea.153 entraremos en la contradicción de explicar en palabras lo que es experiencia… porque los sentidos, por definición, solo pueden experimentarse.

M. Àngels Termes, editorial del núm. 14 de Galilea.153 «Dios en los sentidos»

Amarás al Señor, tu Dios,
con todo tu corazón, con toda tu alma,
y con toda tu mente

(Mateo 22,37)

El padre José Aldazábal decía que la liturgia debería distinguirse por un lenguaje expresivo, no solo de ideas y palabras y cantos, sino también de lo que no es verbal. E invitaba a celebrar una liturgia en la que los cinco sentidos tuvieran un papel, donde entrara de lleno la corporeidad.

Este número de Galilea.153 lo dedicamos precisamente a Dios en relación con ellos, los cinco sentidos… y entraremos en la contradicción de explicar en palabras lo que es experiencia… porque los sentidos, por definición, solo pueden experimentarse.

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El Evangelio también pasa por nuestro bolsillo

Silvia Fuentes, Madrid

Formamos parte de una sociedad capitalista que promueve la búsqueda de la felicidad desde el consumo compulsivo y la individualidad donde todos los medios utilizados son válidos, si se consigue un beneficio económico. Este se reparte entre unos pocos y va dejando a una amplia mayoría de personas tirada en la cuneta, sin acceso a unos servicios mínimos como son el trabajo, la vivienda, la comida…

Ante esta situación Jesús nos invita a la confianza y a la búsqueda de lo esencial: el Reino de Dios y su Justicia. Todo lo demás pasa a un segundo término. Incluso nos dice que no debemos preocuparnos por lo que comeremos ni vestiremos, Él ya sabe que lo necesitamos y nos lo dará (cf. Marcos 6,25-34).

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